La revista Pharus Academiae surgió, hace varios años, como un espacio de apertura para que los estudiantes, profesores y personal del Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas hicieran visible su trabajo, ya fuera a través de una reseña de un libro, algún poema, una crítica constructiva sobre el andar de la comunidad o el país, un análisis del estado del arte, trabajos de investigación, entre otros; poblaron nuestras páginas enriqueciendo a los lectores a través de 16 ediciones, donde la revista se convirtió en lo que etimológicamente pretende: un faro, que anuncia un puerto cercano, el puerto del conocimiento.

Los cambios generacionales, las situaciones económicas tanto locales como globales, una inesperada pandemia, la sustentabilidad y sostenibilidad del proyecto obligaron al faro de la revista a apagarse, dejando a la deriva las embarcaciones que deseaban ser parte de la luz emitida por nuestro faro. Es este deseo de compartir el conocimiento lo que nos motiva a lanzar ahora Pharus Academiae en su nueva época.

La vicerrectoría académica ha hecho hincapié en que la nueva época de la revista debe ser abierta, plural, incluyente y acorde a la filosofía institucional; es, sin duda, una revista de actualidad que busca impactar no solo hacia dentro del IEST, sino más allá. Se me ha concedido el honor, tal vez sin merecerlo, de ser parte del equipo encargado del renacer de la revista Pharus Academiae. Nuestra misión es simple, y a la vez compleja: convertir a Pharus en un espacio donde se visibilice la investigación, se priorice el rigor metodológico mediante la revisión por pares y la publicación de resultados reales, éticos, pertinentes y que abonen al conocimiento en sus diferentes áreas.

Los grandes avances tecnológicos y digitales amplían el panorama de nuestro faro, nos permiten llegar más lejos, mostrar el camino a más colaboradores, nos convierten en un faro global donde todos pueden venir a proyectar sus resultados, innovaciones y logros, de tal manera que se conviertan en motivación e impulso para los lectores, en el viento que empuje las velas hacia puerto seguro.

Lo que encontrará el lector en este primer número

En este primer número el lector podrá encontrar la contribución de investigadores de prestigio, los cuales respondieron a la invitación de ser la luz primigenia de este Faro en ciernes; sus artículos son la clara muestra de que la luz llega siempre a los lugares correctos, y seguro estoy que esta luz provocará la llegada de muchas embarcaciones en busca de visibilidad. De igual manera podrá ser testigo de los cimientos de Pharus Academiae a través de nuestro artículo de la nostalgia, que en este primer número corresponde a “La demografía como ciencia y su relación con la salud pública”, de la Doctora Patricia Blanco Padilla, distinguida jefa de laboratorios de la Licenciatura en Médico Cirujano, publicado originalmente en el número 16.

El Maestro David Bonilla, colaborador del Instituto en el área de posgrado, nos muestra la importancia del desarrollo de nuevos materiales, enfocado en la propulsión de motores a partir de propelentes compuestos para mejorar la forma de liberación energética para la industria aeroespacial; en una época donde se analiza la posibilidad de terraformar planetas, seguramente este estudio dará luz hacia eficientar la propulsión de cohetes.

La Doctora Elda Villalobos, del área de Ciencias Exactas del Instituto y miembro del Grupo de Investigación de la división, nos presenta un estudio sobre la reducción de cromo hexavalente, un contaminante tóxico capaz de generar grandes daños a la salud, utilizando técnicas electroquímicas de oxidación avanzada para lograr disminuir su toxicidad en medios acuosos.

La Doctora Rosa María López Oliver Farías, de la Universidad Anáhuac de Oaxaca, nos da un panorama iconográfico de los retablos sobre la Pasión de Cristo, un tema que seguramente quienes sean apasionados del arte, la cultura o la historia encontrarán interesante, y podrán acercarse al análisis de este tipo de arte nutriéndose del conocimiento de los autores.

La Doctora Herlinda Ortiz Rodríguez, profesora investigadora de la Universidad Veracruzana y la Universidad Anáhuac Puebla, perteneciente al Sistema Nacional de Investigadores, nos presenta un valioso artículo para reflexionar: ¿realmente la inteligencia artificial salvará a la ciencia? Los autores evidencian la necesidad de que sea la parte humana quien tome las decisiones y que la inteligencia artificial sea solo una herramienta, mas no la parte pensante del curso de la investigación, tal como dice su texto: “La confianza en la ciencia depende más de la transparencia y la responsabilidad humana que de los sistemas automatizados de detección”.

El Dr. Jaime Septién Crespo, asesor de la revista y Director General de El Observador, colabora con un texto que nos invita a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de John Henry Newman sobre la universidad y su misión formativa. Nos recuerda que la educación superior no debe reducirse solo a la preparación técnica o profesional, sino que debe cultivar el intelecto, buscar y promover el diálogo entre diversas áreas del conocimiento y, sobre todo, orientar a la persona hacia la verdad. En este sentido, el ethos cristiano se expresa como una disposición permanente al esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso con una vida guiada por la búsqueda de sentido — una importancia especial en el presente, donde las universidades se enfrentan al reto de no solamente formar profesionales competentes, sino también personas responsables, críticas y capaces de poner su conocimiento al servicio de la sociedad.

Cada sección, cada artículo, están pensados con la idea de ser parte de clases, discusiones, pláticas, y de acompañar la formación de personas que se encuentren ávidas de conocimiento. La primera luz ha sido emitida; Dios permita que alcance a todos los interesados en ello, y permita que aquellos lugares con oscuridad sean alcanzados por alguno de los rayos de Pharus Academiae.

Dr. Hugo A. Velasco Ocejo
Editor en Jefe · Pharus Academiae